11.21.2006

Nos cambiamos de lugar

A partir de hoy estamos en polifemoblog.org
saludos. Perezbranda

11.20.2006

Historia y fuentes: el socialismo argentino


Dentro del amplio espectro de publicaciones que ofreció el socialismo argentino a lo largo de su dilatada trayectoria, aparecen algunas algo exóticas, de vida efímera, pero con la suerte de haber podido reflejar alguno debates relevantes hacia dentro de esta fuerza política. Es el caso de la revista Critica y Acción cuyo primer número data del 1ero de mayo de 1927. En los números subsiguientes de la revista, pueden encontrarse buena parte de las discusiones en torno a las disputas que posibilitarían que aproximadamente la mitad de los afiliados y de la cúpula dirigente del partido, se alejara para fundar el Partido Socialista Independiente (PSI); también de vida efímera pero insoslayable durante toda la década del treinta. El nuevo partido, encabezado por Antonio De Tomaso - a decir de Halperín Donghi el más brillante político de su generación - rápidamente contó con los medio y los avales para construir su propia empresa periodista. Libertad!, el diario del PSI que salió a la calle por primera vez el 17 de agosto de 1927 y lo haría de forma continuada hasta mediados 1942, acompañó la trayectoria del nuevo partido hasta su desaparición formal.


“¡Aquí estamos en la liza, como lo prometimos! Los socialistas independientes rebelados contra la dictadura que concibe el diario de un partido como un instrumento de dominación interna y como una hojita de facción, necesitábamos una tribuna periodística para hablar diariamente al pueblo, para defender nuestros intereses y libertades y para servir a la educación mental y moral. De esa necesidad ha surgido este diario, cuyo nombre dice por si sólo más de lo que podría decir nuestra pluma (...) Libertad! será, pues, órgano oficial de un partido, en cuanto se permitirá opinar sobre los asuntos públicos de acuerdo con los principios sociales y políticos que proclaman los socialistas independientes”*



* Libertad! Nuestro Cartel, 17-8-27

Latinoamérica, fanon y el racismo


La reflexión Latinoamericana sobre el “problema de las razas”no esta agotado ni mucho menos. Si bien buena parte de las concepciones racistas fueron desarrolladas a partir del pensamiento positivista hacia fines del siglo XIX y principios del XX, Ëtienne Balibar insistió sobre la pervivencia de “la desigualdad hereditaria, que permite volver a naturalizar los antagonismos sociales”. Grandes bolsones de “racismo de clase”, si vale el término, pueden ser rastreados en la actualidad, trasvertidos en forma de muros higienistas o, no hace tanto, imágenes de abandono estatal en “la capital de la democracia, la tolerancia y el mundo".
Una buena formar para revitalizar la reflexión en este sentido, puede ser, la relectura de la obra de Frantz Fanon. Sus textos políticos, de los cuales se destaca Los condenados de la tierra (1961), muestran la inquietud de quien desde su experiencia como médico (profesión que ejerció en Argelia, país del colonialismo por excelencia) intentó vincular racismo, cultura y colonialismo. Desde un planteamiento radical con propósito claro y preciso, realizó un diagnóstico del racismo que acentuaba en la idea de que “no es un descubrimiento occidental sino que entra en un conjunto característico, el de la explotación de un grupo de hombres por otro”. Este diagnóstico implicaba una sola solución: La liberación absoluta del territorio nacional.
Su análisis fue más allá, denunció en Los intelectuales de izquierda y la guerra de Argelia la hipocresía de los que no ven en el colonialismo y sus secuelas de guerra y tortura más que una excrescencia monstruosa que es necesario circunscribir y reprobar, pero que poco hicieron por detener aquellas vejaciones.

Estudiar los rendimientos del racismo y de la cultura es plantearse la cuestión de su acción recíproca... Sin embargo este elemento cultural no esta enquistado. El racismo ha podido esclerosarse. Le ha sido preciso renovarse, matizarse, cambiar de fisonomía.*


*Texto de intervención de Frantz Fanon en el 1ª Congreso de Escritores y Artistas negros de París, septiembre de 1956. (fragmento)

11.19.2006

E.P. Thompson


Tras la publicación de La formación de la clase obrera en Inglaterra, en 1963, quienes seguía y admiraban la obra de Edward Palmer Thompson (1924-1993) estuvieron aguardando su segunda parte, un libro del que se conocían el título y algunos fragmentos publicados anticipadamente, como La economía moral de la multitud, importantes por sí mismos, pero que apenas permitían adivinar lo que había de ser la gran construcción final en que debían integrarse. La aparición de Costumbres en común, se publicó por fin, tras treinta años de trabajo, poco antes de la muerte de su autor, del que nos queda, no sólo su gran legado intelectual, sino un tipo de historia de izquierdas que cubre su perdido sentido social y se ocupe de los problemas reales de los hombres y las mujeres. Bajo los mitos de la revolución agrícola y de la Ilustración Thompson nos descubre la realidad de una cultura plebeya que se legitimaba con la retórica de la costumbre, pero cuyo objetivo esencial era la lucha por las necesidades y las expectativas de la comunidad.
Como gran debate intrínseco a estas dos grandes obras, surge la clase como categoría histórica. Se percibe en Thompson que las clases sólo pueden ser definidas como fenómenos concretos:
“No veo la clase como una ‘estructura’, ni siquiera como una ‘categoría’, sino como algo que tiene lugar de hecho (y se puede demostrar que ha ocurrido) en las relaciones humanas. Todavía más, la noción de clase entraña la noción de relación histórica. Como cualquiera otra relación es un proceso fluido que elude el análisis si intentamos detenerlo en seco en un determinado momento y analizar su estructura.”

En el historiador inglés, podemos encontrar el análisis de una puja dentro de la tradición marxista entre dos concepciones en torno a las clases. Una primera, que reivindicaba como propia y de una generación de historiadores socialistas británicos (Rodney Hilton, Christopher Hill, E.J. Hobsbawm), era la que se inspiraba en los textos histórico-políticos escritos por Marx hasta mediados del siglo XIX (como El dieciocho brumario de Luis Bonaparte), en los que la clase emerge como un concepto dinámico, dialéctico, plenamente histórico (en donde la teoría no aplastaba a la Historia, sino que ambas se interpelaba y enriquecían dialécticamente). La otra, la que había alcanzado su sofisticación en el pensamiento althusseriano, en la que clase se revela como una categoría estática,
“que sólo halla su definición dentro de una totalidad estructural altamente teorizada, que desestima el verdadero proceso experimental histórico de la formación de las clases.”

Actualmente, parece que algunas líneas de izquierda han priorizado el nada novedoso concepto de multitud para describir e ilusionarse con las luchas sociales actuales. Sin embargo, los que pretendan abrevar en el concepto de clase, no podrán obviar a E. P. Thompson de sus lecturas.

11.18.2006

Populismo Latinoamericano


La categoría populismo ha cobrado significativo énfasis a partir de la cosmovisión generaliza que considera a muchos de los actuales regímenes de región bajo la controversial denominación. Sin embargo la categoría (ya convertida en histórica por las ciencias sociales) resistió un amplio derrotero académico donde algunos, incluso, sostenían tesis donde se recomendaba el no uso de la misma por su carácter ambiguo y poco delimitante. Hay quienes consideraron en ese periplo que se trataba de un tipo de régimen político (de izquierda o derecha) de carácter plebiscitario, donde las masa o el pueblo, adquirían notoriedad al contraponerse al sentido de antipueblo que sus líderes blandían como arma. Por otra parte, y ya en una clave conspirativa, se ha considerado que las experiencias tradicionales o el denominado populismo clásico (Perón para argentina, Vargas para Brasil, Cárdenas en México) fueron dique de contención para el crecimiento de el pujante comunismo de entre mediados de la década de 1930 y fines de la segunda guerra mundial. No faltan los que sostuvieron la idea de existencia de populismos tempranos, tardíos o neopopulismos. También, los que lo caracterizan a partir de base económica (redistribución, empate de fuerzas entre dos fracciones antagónicas de la burguesía u oposición pueblo-oligarquía).
No cabe dudas, al menos para mi, que experiencias como la de Venezuela, por nombrar la actualmente la más paradigmática, no se puede jactar de muchas de las características que el populismo clásico trajo como novedad. Denominarlo neopopulismo,parece un uso indiscriminado de la categoría (a veces del discurso periodístico) que asocia a la misma con demagogia, y por que no, desfachatez, con sorna peyorativa. Lo pertinente para no caer en falsos rótulos es remitirse a la vasta bibliografía que aborda y delimita el fenómeno. Cito algo de ello:

Moira Makcinnon y Mario Petrone (comp.) “Populismo y Neopopulismo en América Latina. El problema de la cenicienta”.

Ernesto Laclau “La razón Populista”.

11.17.2006

José Aricó y los avatares del marxismo en América Latina


José Aricó viaja al exilio a mediados de la década del setenta, huyendo, como tantos otros, de la dictadura instaurada el 24 de marzo de 1976 en argentina. Detrás de él queda una historia de juvenil militancia comunista en su Córdoba natal y una intensa tarea de organizador cultural, como director e inspirador de la revista Pasado y Presente. La obsesión por estudiar y entender los avatares del marxismo latinoamericano lo empujó a publicar desde su exilio mexicano, Marx y América Latina (1980). En esa obra, se interrogaba como intelectual y militante ¿dónde buscar las razones del desencuentro secular entre el socialismo y América latina? Descarta – por simplificadoras- las respuestas que aluden al carácter eurocéntrico de aquel pensamiento, incapaz de acercarse a realidades particulares (y por tanto diferentes) como las de nuestro continente.
La hermenéutica sobre Marx no constituye para Aricó un fin en sí mismo; la recuperación de su pensamiento formaba parte de un proyecto más general de análisis sobre las condiciones de recepción del discurso socialista en América Latina. La búsqueda de más explicaciones, dieron como resultado La hipótesis de Justo. Escritos sobre el socialismo en América Latina. Quizá sea el mejor análisis sobre la obra e idea socialista de Juan Bautista Justo. Allí, y a contramano de toda una generación de detractores del fundador del Partido Socialista Argentino, sostiene que no hay razón alguna para admitir a Justo como un reformista Bernsteiniano, aunque más no sea por el simple hecho de que Bernstein era marxista y Justo nunca pretendió serlo.

Borges


Pocas personalidades del ámbito de las letras latinoamericas han sido tan discutidas como Jorge Luis Borges; sin embargo, hasta los más acérrimos detractores de sus opiniones políticas, sus adhesiones y antipatías firmes con respecto a ideas y a personas, desconocen su genio literario. Pedro Henriquez Ureña, consultado sobre la obra de Borges consideraba:
"habrá quienes piensen que Jorge Luis Borges es original porque se propone serlo. Creo al revés: Jorge Luis Borges Será original hasta cuando se proponga no serlo. Lo es hasta en su manera de recordar, de usar las reminiscencias que le ofrecen sus lecturas innumerables. Lo es, en fin, porque le ha tocado en suerte una de las pocas miradas que conservan a través de los años la avidez y la frescura de quien acaba de descubrir las cosas y porque sus maneras de decir son siempre nuevas, como ajustadas a sus maneras siempre nuevas de mirar".


Poema conjetural (Fragmento)

Zumban las balas en la tarde última
Hay viento y hay cenizas en el viento,
Se dispersan el día y la batalla
Deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los Bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones,
Yo, Francisco Narciso Laprida,
Cuya voz declaró la independencia
De estas crueles provincias, derrotado,
De sangre y de sudor manchado el rostro,
Sin esperanza ni temor, perdido,
Huyo hacia el Sur por arrabales últimos...
Poemas [1922-1943]

11.16.2006

Hugo Chávez, Venezuela y la historiografía


La historia de Venezuela - ignorada hasta hace unos años en sus más gruesos aspectos, incluso en el exclusivo ámbito universitario- cobró inusitada fuerza a partir del impacto geopolítico, y sobre todo retórico, que impuso la figura de Hugo Chávez desde que resultó electo por primera vez durante 1998. El derrotero de la “democracia bolivariana”, dio pie a describir, y en el mejor de los casos revisar, por lo menos la etapa de la vida política venezolana que se abre el 17 de diciembre de 1935 con la muerte de Juan Vicente Gómez, quien apoyado por militares, compañías petroleras, terratenientes, adulones y algunos intelectuales había detentado el poder durante veintisiete años. Otro de los mojones historiográficos habituales para historiar la política venezolana, la marca el comienzo del proceso golpista contra la dictadura de Pérez Jiménez en enero de 1958, y la firma del Pacto de Punto fijo en octubre de ese mismo año.
Buena parte de la nueva historia, conteste con los parámetros de la Venezuela chavista, caracterizan la etapa como de una larga transición, donde el deterioro político y económico del país caribeño desemboca, irremediable y previsiblemente, en un régimen que viene a cubrir las expectativas de las clases marginadas. Existen también, trabajos afincados en la ciencia política que pretenden dar una mirada desideologizada y técnica del fenómeno. Pero lo que más abunda - además de las reflexivas e irreflexivas opiniones de los cibernautas- son las aproximaciones en forma de artículos o ponencias, a veces casi ensayísticos, también conformes e ilusionados con el aparente y cada vez más pronunciado giro a la izquierda de la revolución bolivariana.
Parece obvio considerar que tendremos que esperar algunos años para obtener balances más acabados. Menudo trabajo les espera a los historiadores y cientistas políticos que tengan que relevar todo lo dicho hasta ahora, y lo que se dirá.

11.15.2006

Chávez, Ortega y Papá Noel


A dos semanas de las elecciones, el Presidente venezolano que busca revalidarse por segunda vez en el cargo y encarar un tercer mandato, obtendría el 53% de los votos frente al 40% del opositor Rosales. Así lo destacan varios sondeos realizados que enfatizan que sólo una catástrofe política podría detener la reelección del lider bolivariano. Sin embargo el subsecretario de Estado norteamericano, Nicholas Burns, se declaró convencido este miércoles de que el presidente venezolano, Hugo Chávez, "está perdiendo influencia" en América Latina, a pesar del reciente triunfo del sandinista Daniel Ortega en Nicaragua. Burns calificó de "excepción" la victoria de Ortega en Nicaragua y recordó que Chávez no logró la elección de su país como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), atribuyendo el fracaso de la candidatura de Venezuela al discurso que ofreció el presidente en la Asamblea general en septiembre.
A pesar de las declaraciones del funcionario norteamericano, no parece que las buenas relaciones del presidente venezolano con sus pares de la región esten deterioradas ni mucho menos. En efecto, los países fuertes latinoamericanos, diero un fuerte impulso a la candidatura de Venezuela en la ONU, y prometieron emular las últimas medidas del gobierno de Chávez contra el imperialismo que parecen ser verdaderamente radicales: Así lo demuestra una reciente resolución dirigida a las oficinas públicas para que en los días navideños se prefiera el pesebre al árbol y la figura del Niño Jesús a la de Santa Claus.